Un café con… Boa Mistura

Un café con... Boa Mistura

Estoy sentada de nuevo en nuestro café esperando a nuestros invitados de hoy. Me acomodo en uno de los sofás y comienzo a mirar a mi alrededor los techos altos, los libros y recuerdo a todos los que, hasta ahora, han pasado por aquí y nos han enriquecido con sus conversaciones.

De repente, sigo uno de los rayos de sol que entra por el ventanal y que, después de haber chocado con el cristal, se desparrama haciendo un caprichoso juego de color en la pared. En ese momento, recuerdo aquel día que mi mente creativa de niña se le ocurrió utilizar la pared de mi habitación como lienzo de un dibujo. Cuando lo terminé me sentí una artista, pero a mi madre no le pareció tan artístico…

Por fin, llegan los chicos que forman Boa Mistura -del portugués “buena mezcla”-. Estoy especialmente feliz de que estén aquí y compartan con nosotros su pasión por el arte y por los proyectos que dejan una huella, no sólo en las paredes, sino, también, en el alma de la gente. Para mí, es un privilegio compartir tiempo con personas tan especiales que se hacen más grande cuando las conoces en persona.

In the blue loop.- ¿Qué es Boa Mistura?

Boa Mistura.- Boa Mistura, en inicio, es un grupo de 5 amigos que se conocen en el mismo barrio pintando graffiti. Ese es el inicio de todo y la espina dorsal que nos ha unido estos años, pintar graffiti y murales. Poco a poco, evolucionamos a más intervenciones en espacio público y cada año que pasaba, íbamos siendo más conscientes de la responsabilidad que tenemos por trabajar en el espacio público, en la calle. Hoy en día, la familia Boa Mistura ha crecido.

Entonces, ahora, los 5 amigos que empezamos en su momento, pues hemos necesitado de un equipo mayor de otras cinco personas que nos acompañan en el día a día y nos ayudan para llevar acabo los proyectos ya que han cambiado, cada vez son más sofisticados y necesitamos a gente como Angi, que nos lleva la agenda y que, además, es diseñadora gráfica, nos elabora todos los dossiers, es estupenda en el storming,… Nos ayuda en todo.

Los 5 amigos que empezamos en su momento, pues hemos necesitado de un equipo mayor de otras cinco personas que nos acompañan en el día a día.

Además, está Pablo que es arquitecto que nos ayuda en los proyectos más complejos. Diego y Dani, que son diseñadores los dos que nos ayudan también con todos las propuestas y, luego, está Luisa que nos ayuda con temas de cuentas por la mañana. Así que, el equipo creció porque las necesidades hicieron que creciera.

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Córdoba

Pero en esencia, en origen, somos Pablo Purón que es licenciado en Publicidad y RRPP -aunque en realidad es ilustrador-, Juan Jaume Licenciado en Bellas Artes y el que se encarga de todos los registros de las fotos y vídeos que vamos subiendo. Pablo Ferreiro que es diseñador gráfico. Rubén Martín, que está algo más desligado de equipo por motivos personales y Javier Serrano, que es arquitecto.

ITBL.- En esa evolución desde el graffiti al arte urbano, para ustedes ¿qué es el arte?

BM.- Para nosotros el arte es tocar a las personas. El arte es todas esas cosas que no se ven, pero que nos pasan, que te emocionan, que te ponen los pelos de punta o que no nos gustan también. Y, además, es una herramienta para humanizar la ciudad, para cambiar los espacios en los que vivimos y para hacerlos más nuestros. Esa es la manera que nosotros tenemos de concebirlo.

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París

Para nosotros el arte es tocar a las personas.

ITBL.- Entonces, ¿cuál es el objetivo de Boa Mistura?

BM.- Por simplificarlo muchísimo, el objetivo es hacer de las ciudades unos lugares más humanos. Nosotros entendemos que las ciudades deberían ser organismos vivos porque están generadas por seres humanos y que tienen que estar en continúo movimiento.

A veces lo que nos sucede, sobretodo, en esta mitad del mundo en la que hemos tenido la suerte o la desgracia de vivir, es que las ciudades son cada vez menos humanas, son unos lugares cada vez más hostiles y se van perdiendo muchas cosas por el camino. Entonces, nosotros con nuestro trabajo intentamos justo el proceso inverso; es decir, que a través de un mensaje o de un golpe de color poder emocionar a alguien.

El graffiti es algo que lleva más recorrido, el arte urbano es algo muy nuevo.

ITBL.- ¿Cómo le explicarían a una abuela qué diferencia hay entre el graffiti y el arte urbano?

BM.- (Risas) Es una evolución, en realidad, el arte urbano es algo que está pasando en este momento, aquí y ahora, algo de hoy, de ayer y de mañana. No sabemos hasta cuando, bueno probablemente será una de las principales manifestaciones artísticas de la primera mitad de siglo. El graffiti es algo que lleva más recorrido, el arte urbano es algo muy nuevo. Nosotros que empezamos haciendo graffiti en nuestra adolescencia y, hoy, con treinta y tantos vemos que ha cambiado mucho.

Los principales cambios que vemos, es en la manera que teníamos antes de enfrentar las veces que salíamos a pintar, con las que lo hacemos ahora; y es que antes, no teníamos consciencia de lo que significaba trabajar en la calle, no seleccionábamos el soporte de la manera que lo hacemos ahora, es decir, casi cualquier sitio nos valía – de hecho cuantos más sitios mejor- y, repetiamos sistemáticamente nuestro nombre sin entender el contexto.

Cada vez que hacemos un proyecto, hacemos un mural que esté anclado al lugar, anclado al tiempo, a un momento que es este.

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Mural La Palma

Sin embargo, ahora, cada vez que hacemos un proyecto, hacemos un mural que esté anclado al lugar, anclado al tiempo, a un momento que es este. Es decir, hoy en día, ya no haríamos el mismo mural que, por ejemplo, hicimos en la isla de La Palma hace unas semanas y, justo después, nos fuimos a Polonia; son murales distintos -aunque incluso se pueden parecer- porque en los dos hemos trabajado el tema de la vegetación.

Sin embargo, ese mural de La Palma no tiene sentido en Polonia, no tiene sentido en Nueva York. Y, esto, es algo que nosotros hemos ido aprendiendo con el tiempo, es decir, que hacemos obras concretas para un lugar. Del mismo modo que entendemos la responsabilidad que tenemos y entendemos que la calle es un soporte para comunicarnos con el resto de las personas a través de nuestra obra.

Por lo tanto, el mensaje que lanzamos o el diálogo que establecemos, si es para mejor, pues es más positivo que si es un lenguaje o un mensaje un poquito más duro o que degrade la ciudad. Por lo que las cosas van cambiando entre el graffiti y el arte urbano, que tiene una consciencia mayor de jugar con la ciudad.

Cuando todos estamos de acuerdo, ya estamos seguros de que esto está bien y de que nos confundiremos, pero nos confundimos todos.

ITBL.- Antes nos decían que empezaron cinco, pero que ahora el equipo es de 9 personas, ¿cómo es una tormenta de ideas cuando se plantean el reto de un nuevo proyecto?

BM.- Pues es muy interesante. Es una energía incontrolable que lo que acaba consiguiendo es llevarnos a sitios a los que uno sólo no hubiera llegado. Por eso, es tan interesante trabajar en equipo porque cada uno llega hasta donde sus capacidades le llevan. Pero en una tormenta de ideas, entre tantas personas uno va lanzando una idea que puede caer bien o, puede caer mal pero recibe una contestación y esa idea se transforma, llega a otro lugar, la coge otro y al final, es verdad que son muy agotadoras; hay que llegar a una idea que nos satisfaga a todos y, cuando llegamos a ese punto, es cuando sabes que la tormenta de ideas ha terminado porque estamos todos en la misma página.

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Madrid

Hasta que no se llega a ese punto, digamos que se está sufriendo porque quizás para alguno ya era suficiente donde estábamos en ese momento, pero otro no lo ve y eso te genera dudas.  Por eso, lo importante cuando trabajas en equipo es tener la certeza de que estamos escogiendo el camino correcto, el camino marcado por todos no por un único dedo. Cuando todos estamos de acuerdo, ya estamos seguros de que esto está bien y de que nos confundiremos, pero nos confundimos todos.

Cuando trabajas en equipo es tener la certeza de que estamos escogiendo el camino correcto, el camino marcado por todos no por un único dedo.

Hasta que no pasa esto, hay que seguir buscando. Luego, hay que pactar y confiar más en los demás que en uno mismo, que si la energía está más en una cosa y tú, por una circunstancia X, no lo ves tan claro pero tampoco estás en contra, haces un pequeño acto de fe. Y, una vez se toma la decisión, estés o no 100% convencido, ahí ya tenemos que estar todos.

ITBL.- Las distintas disciplinas de las que viene cada uno – arquitectura, ilustradores, bellas arte, publicidad,…- ¿suponen pros o contras a la hora de enfocar los proyectos?

BM.- Un súper pro. Aunque cada uno fuimos adquiriendo un background diferente, primero estuvo el pintar y primero estuvo la calle que las formaciones académicas. Cuando nos fuimos formando individualmente ya nos entendíamos en una pared, ya llegábamos a pactos, a consensos y a ideas comunes en una pared.

Es una delicia que haya gente con formaciones, a priori, tan distintas pero tan comunes.

Así que, nuestras formaciones lo que han hecho ha sido ir enriqueciendo esos brain stroming; que un simple mural en una pared, vaya tocando cada vez más partes: contenido social, contenidos participativos,.. Que tenga que ver con la ciudad y con el lugar en el que está. Al final, todos vamos metiendo cositas y lo vamos enriqueciendo. Luego, con el equipo que hay ido creciendo -Angi, Pablo, Diego, Dani o Luisa-, han sido perfiles que hemos buscado concretamente para completarnos en determinados momentos y seguir sumando.

Es una delicia que haya gente con formaciones, a priori, tan distintas pero tan comunes porque, al final, no hay ninguno de profesión sólo muralista. Ser muralista es el nexo y lo otro es lo que nos da un plus.

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No hay imposibles, sólo improbables

ITBL.- 15 años de trayectoria y numerosos proyectos alrededor del mundo. De todos, ¿cuál ha sido el más especial o al que guardan más cariño?

BM.- Fue muy, muy especial el primero que hicimos que fue en Sudáfrica, en Ciudad del Cabo en el año 2011. Ese fue el más significativo porque nos abrió a un tipo de proyecto que nunca habíamos imaginado. Vamos invitados por un galerista, que inaugura un programa de residencia artística de un mes con artistas de todo el mundo. Él los aloja, alimenta, les da los materiales y les da, sobretodo, sitos donde trabajar y luego, organiza una exposición con aquello.

Pasamos unos días, casi la primera semana, que no hicimos nada porque estábamos en shock, no entendíamos donde estábamos.

Nuestra relación con alguna galería de arte había sido distinta y, de repente, pues nos vemos viviendo en una fábrica semi abandonada, en mitad de un barrio de la zona portuaria de Ciudad del Cabo con muchos problemas sociales. Nosotros, que íbamos pensando que íbamos a ser los reyes del mambo, y nos vamos a vivir a un ghetto en unas condiciones que nunca habíamos visto en España. Pasamos unos días, casi la primera semana, que no hicimos nada porque estábamos en shock, no entendíamos donde estábamos, ni siquiera qué hacíamos allí, ni cómo enfocar unos murales ahí.

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Cuidad del Cabo, Sudáfrica.

Fueron los vecinos que, a fuerza de vernos por allí, de vernos jugar con los niños nos empiezan a preguntar, a compartir con nosotros un té, un café,… Comenzamos hablar y nos empiezan a dar las claves del trabajo que íbamos hacer. A partir de ahí, nos dimos cuenta del potencial que tenían nuestros proyectos porque, según íbamos pintando murales, que fue la primera vez que hicimos algo participativo y la primera vez que trabajamos con la palabra, hicimos un mural que era un corazón y que ponía “discover the diamond inside you” y veíamos a los niños, a las mamás, a los señores de la comunidad como nos felicitaban, como nos invitaban a comer a una casa un bizcocho y decíamos: “h***** tío, aquí sí que tiene impacto nuestro trabajo, sí que deja algo.”

Al final, no sabemos las cosas que nos van a ir modificando.

Hubo un señor que nos dijo “estos niños que os están viendo pintar y que, a lo mejor, nunca había visto a un blanco por este barrio, quién sabe si dentro de él está el próximo Mandela y algo así es lo que le hace despertar.” Y nosotros pensamos “no j****, ¡qué responsabilidad! Y qué importante.” ¡Qué razón tiene este hombre! Al final, no sabemos las cosas que nos van a ir modificando. Por todo esto, aunque artísticamente no es el más interesante, pero, por todo esto, nos volvimos con la cabeza volada y con ganas de volver a trabajar en comunidad. Así que, siempre que podemos lo hacemos.

ITBL.- Han participado en proyectos en numerosos lugares del mundo, ¿dónde les gusta más trabajar?

BM.- Hemos estado mucho en Latinoamérica y en Europa, pues por cercanía. Nos atrae participar mucho en Latinoamérica, por el tipo de proyecto que más nos gusta realizar, que no es el único, pero sí, a lo mejor, en el que más sentimos que estamos dando y que más recibimos también. Al final, cada proyecto te deja un pozo especialmente cruel como cuando nos vamos a vivir, especialmente, a comunidades como una favela en Brasil o el barrio del Chorrillo en Panamá.

Nos atrae participar mucho en Latinoamérica, por el tipo de proyecto que más nos gusta realizar.

Esto lo que hace, es que nos integra en la comunidad porque perderíamos credibilidad de cara a que nos acepten -que eso es lo más difícil- si terminamos de pintar y nos vamos a un hotel en la parte cara de la ciudad.

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Velokhaya, Cuidad del Cabo

ITBL.- Pero vivir en las comunidades implica ciertos riesgos, ¿cómo los afrontan?

BM.- En proyectos como en La Palma o Polonia, donde hemos estado participando en programas de muralismo que tienen las concejalías de culturas de muchas ciudades, dormimos cerca de la pared donde estemos pintando -en un hotel- . Pero proyectos que tienen más una voluntad social, pues nosotros nos vamos a vivir al sitio. Son experiencias impagables, a veces son muy duras por ejemplo la de Panamá, en el barrio del Chorrillo, estuvimos dos meses y habían escenas muy complicadas.

Estás durmiendo y oyes tiros o, estás pintando, y alguien dice “¡bala, bala!” y te tienes que tirar la suelo.

Habían muchas bandas criminales que se pegan tiros de un edificio a otro, estás durmiendo y oyes tiros o, estás pintando, y alguien dice “¡bala, bala!” y te tienes que tirar la suelo. La verdad es que hemos vivido situaciones en ese sentido muy duras, de una violencia muy fuerte. En unos lugares más que en otros. Lo que sí que siempre hemos vivido, es una comunidad muy humana que siempre nos ha abierto las puertas; así que, merece la pena en un momento dado tragar saliva, apretar los puños y decir yo de aquí no me voy hasta que no acabe el proyecto con esta gente porque les dejo tirados y ahí, te sobrepones a escuchar balas o a lo que sea.

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Panamá

ITBP.- Pero, ¿se puede vivir de esto?

BM.- La parte económica no es nuestra motivación para ningún proyecto. Es un medio necesario porque pagamos los billetes para desplazarnos al lugar, comemos, desayunos, pagamos nuestros materiales y alquilamos. Eso significa que nuestro proyecto tiene que ser sostenible en todos los niveles. Hay proyectos que por el tipo de cliente – marca, ayuntamiento, centro de arte contemporáneo,…-, ganamos un poco más y con los proyectos en comunidades, ganamos un poco menos.

Somos lo suficientemente conscientes de la situación como para que el dinero no sea determinante.

Somos lo suficientemente conscientes de la situación como para que el dinero no sea determinante. Hemos aceptado muchas situaciones con muy pocos honorarios, incluso, con cero honorarios porque hemos entendido que el proyecto había que hacerlo. Siempre ponemos encima de la mesa lo que cuesta el proyecto he intentamos siempre dejar el dinero en la comunidad: tiendas para comprar material, señoras que nos preparen la comida,… Siempre intentamos que todos esos recursos se queden ahí, en la medida de lo posible.

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Hamar, Noruega

ITBL.- Entonces, ¿qué tiene que tener un proyecto para que decidan aceptarlo?

BM.- Nos tiene que emocionar y nos tiene que parecer que es importante nuestro trabajo ahí. Por filosofía, sólo intervenimos donde creemos que podemos mejorar algo. Si donde nos llaman para intervenir, creemos que no somos capaces de mejorarlo o, incluso, interpretamos que ya está bien como está, entonces no tiene sentido que hagamos nada. Nos tiene que tocar de alguna manera. Nosotros ahora recibimos, por suerte, muchas propuestas y nos vemos obligados a tener que elegir por un problema de tiempo y de espacio; así que, siempre nos tiramos a por las que más nos laten, las que no podemos dejar pasar.

Vamos escogiendo según lo que vamos sintiendo.

¿Qué nos interesa más? Pues nos interesan más los proyectos en comunidades, algo más sociales. Vamos escogiendo según lo que vamos sintiendo y, mientras podamos llegar con esta estructura kamikaze (risas), es un absoluto privilegio poder escoger. Es verdad que es difícil ir haciendo los equilibrios pero, al final, se logra. De verdad que nosotros no tenemos una motivación económica más allá de poder vivir.

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Berlín, cerca del antiguo muro de Berlín. Homenaje de Boa Mistura en el 20 aniversario de la caída del muro.

ITBL.- El color está presente en todas las obras de Boa Mistura. ¿Qué significado tiene el color para ustedes?

BM.- Nosotros siempre, siempre, siempre ponemos color porque, hasta el blanco, lo consideramos un color. La pintura transforma los espacios cuando los cubre. Por ejemplo, estuvimos en Argelia, viviendo en La Casbah durante dos semanas haciendo un proyecto que fue muy sensible porque es todo con color blanco -blanco sobre blanco-. A La Casbah le llaman la cuidad blanca, un tejido urbano interesantísimo otomano, el origen de la ciudad de Argel y dicen, que visto desde la bahía eran como terrones de azúcar las casitas que caían sobre el monte. De una belleza absoluta. Y, de repente, ya no es blanco, es amarillento porque está muy cascado.

Cuando estamos en alguna zona del Caribe, siempre trabajamos con colores súper saturados.

Entonces, nosotros hacemos un proyecto sólo con blanco porque entendemos que, a la ciudad blanca, hay que devolverle el blanco. En los versos en el asfalto de Madrid y Barcelona, entendemos que el blanco es el color ideal para comunicar algo sobre asfalto negro porque, al final, toda la señalética a la que estamos acostumbrados es blanca: pasos de cebra, ceda el paso,… Nosotros utilizamos el color según lo que nos pida el sitio.

Cuando estamos en alguna zona del Caribe, siempre trabajamos con colores súper saturados pero, por ejemplo, ahora que estamos trabajando para un proyecto en Chile, en Antofagasta en el inicio del desierto de Atacama, hemos visto que los colores son mucho menos saturados y tienden a los tierra; pues, estamos trabajando con una paleta de colores un pelín más baja. Pero, el color que duda cabe que tiene un poder evocador muy fuerte, uno ve los colores y los interpreta en su interior cada uno, probablemente, de manera distinta.

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“Todos compartimos el mismo sol”. La Casbah

Nosotros siempre, siempre, siempre ponemos color porque, hasta el blanco, lo consideramos un color.

ITBL.- Antes nos contaban que cuando van a una comunidad a pintar sus paredes con color y mensajes, integran a los vecinos, ¿por qué es tan importante para ustedes hacerlo?

BM.- Porque al final el proyecto está ahí. Es decir, nosotros cuando alguien nos llama o nos invita a hacer un proyecto en una comunidad parte del objeto o, incluso, el objetivo principal es generar una comunidad más cohesionada, que los vecinos se conozcan más entre sí, que se sientan orgullosos del lugar donde viven porque, es verdad, que muchas veces las comunidad están faltas en ese sentido de orgullo. Luego, de nosotros depende que el resultado estético sea más o menos interesante; unas veces es más y otras veces menos pero es, simplemente, una excusa para conseguir otro tipo de cosas. Por ejemplo, estuvimos el mes de octubre pasado en Bogotá y, allí, pintamos un suelo de 5.000m2, el proyecto más grande que hemos hecho.

Estuvimos el mes de octubre pasado en Bogotá y, allí, pintamos un suelo de 5.000m2, el proyecto más grande que hemos hecho.

Está situado más o menos en el centro de la cuidad. El alcalde que había, propone un edificio de viviendas sociales para gente desplazada por el conflicto armado que viven allí; lo que supone que 420 familias que provienen de lugares distintos de toda la geografía colombiana: como caribeños que tienen el ritmo en las venas, que les gusta beber, la música alta, etc. con, de repente, los andinos que son más apocados, que tienen un aspecto totalmente distinto, etc.

Al final, Colombia es un sitio muy rico, entonces los que viven en la amazonia, con los del pacífico, con los de Los Andes, pues no tienen nada que ver. Y a todos los meten en un edificio a vivir; pues, claro, eso es un coctel molotov social enorme.

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Bogotá, Colombia

Este es el contexto con el que nosotros vamos allá, al mes de que se instalen las familias, y el proyecto nos interesaba porque todo lo que sea dignificar la vivienda social nos parece interesante. Todo lo que sea derribar fronteras, barreras o estratos absurdos nos parece interesante. Nuestra misión era un poco trabajar en consonancia con los trabajadores sociales para que, través de la obra que hiciéramos de manera colaborativa con los vecinos, se empezaran a conocer y este mural de 5.000m2 fue la manera.

Estas experiencias no valen dinero, por eso para nosotros el dinero no es un fin.

Al fin y al cabo, nosotros nos vamos y la obra se queda y, también, esas cosas que no se pueden medir y que se quedan dentro de las personas. Por lo que irnos a vivir con ellos, nos convierte en uno más y nos agiliza también el trabajo porque nos da toda la credibilidad con ellos; es decir, nosotros ahora somos vuestros vecinos, estamos aquí para hacer algo con vosotros y el objetivo es que mejoremos esto juntos. Cuando te presentas de esta manera, es más sencillo que sus barreras se vayan abriendo. Estas experiencias no valen dinero, por eso para nosotros el dinero no es un fin.

Quiero terminar con una frase que me dijeron cuando la grabadora ya estaba apagada y que espero que no se enfaden conmigo por compartirla: “no hay pequeños ni grandes, sólo hay”. Creo que define a la perfección a estos chicos y chicas.

Gracias Boa Mistura.

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Noemi Morales

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